jueves, 18 de julio de 2019

LOS ARZOBISPOS DE VALENCIA: 1974- 2012


LOS ARZOBISPOS DE VALENCIA: 1974- 2012
Monseñor Luis Eduardo Henríquez, quinto Obispo y primer Arzobispo de Valencia

V

     El quinto Obispo de Valencia, y primer Arzobispo, corresponden a Mons. Luis Eduardo Henríquez Jiménez, el primer valenciano que recibe el Palio Arzobispal[1]. Tomó Posesión Canónica el 6 de enero del 1973. Si Mons. Lebrún, como buen Pedagogo, enseñó los nuevos cambios realizados por el Concilio Vaticano II, Mons. Henríquez hizo cumplir con mucho celo esos cambios. Él mismo dejó escrito lo que significó esta reforma: 

El Concilio Vaticano II, suscitó una saludable renovación doctrinal, institucional y disciplinar, pero dentro de este movimiento renovador, se ha notado también –quizás como fenómeno de asentamiento- un verdadero cuarteamiento institucional y un desconcierto espiritual, no solamente en Venezuela, sino a nivel de todo el orbe católico. (…). Entre nosotros, dentro de una sana y valiosa renovación  litúrgica, que ha hecho participar más activa y fructuosamente a los fieles en el culto y en la vida sacramental, no han faltado abusos caprichosos por parte de individuos o de grupos, en la celebración de la Eucaristía o los sacramentos, que no solamente han herido y desconcertado a la mayoría de los fieles que se siente tocado en lo más íntimo como es su relación con Dios, sino que hasta han conllevado desviaciones doctrinales y peligros para la misma fe… (…) Más, por desgracia, no siempre se ha tenido la prudencia necesaria y el equilibrio en las reformas. Se han sacrificado algunos auténticos valores tradicionales; ha disminuido la intensidad de la vida  interior; se ha amortiguado el sentido hacia Dios al afirmar con demasiada vehemencia un horizontalismo sociopolítico… Todo esto ha traído un número notable de abandonos al sacerdocio y a la vida religiosa…[2].

     Su preocupación, en todo su Episcopado, fue cultivar una buena formación doctrinal a todos los fieles cristianos, especialmente a los futuros sacerdotes para una excelente pastoral diocesana. Como muestra de su preocupación nunca dejó de participar como profesor del Seminario Nuestra Señora del Socorro, al cual elevó, en el año 1983, a la categoría de Seminario Mayor, creando la Escuela de Filosofía. Mons. Henríquez conocía la realidad de su Diócesis por su continua Visita Pastoral,  como la realizaron sus predecesores.
   
     Ya hemos hecho referencia muchas veces por la preocupación de los Obispos de Valencia hacia el  crecimiento de la población, aspecto éste que se acentuó más aún durante los años del Episcopado de Mons. Henríquez. En una Carta Circular, con fecha 29 de enero de 1978, por motivo del nombramiento de su Obispo Auxiliar Mons. José Joaquín Troconis, escribía lo siguiente:

La Arquidiócesis de Valencia que comprende todo el Estado Carabobo crece con ritmo acelerado en habitantes; es la zona de Venezuela más altamente industrializada que progresa sin cesar e impulsa la transformación de nuestro Estado. Valencia tiene una Universidad con decenas de millares de estudiantes y una vida cultural extensa. Estos factores y otros más hacen que sea muy difícil cumplir solos, a cabalidad, todas las tareas Episcopales[3].

     La escasez de sacerdotes que siempre tuvo la Diócesis se hizo notar con más fuerza por la necesidad pastoral en ella. A pesar de esto, Mons. Henríquez crea, a los pocos meses de tomar Posesión Canónica, una nueva Parroquia “Corpus Christi”, en Tarapío, Naguanagua, el 20 de julio de 1973. Durante su pontificado creó las siguientes Parroquias: “Sagrado Corazón de Jesús”, en La Isabelica, el 20 de septiembre de 1974; “Cristo Rey”, en Nueva Guacara, el 2 de febrero de 1975; “Nuestra Señora de La Luz” (hoy Santa Eduvigis), en la Vivienda Rural de Bárbula, el 16 de julio de 1975; se creó la Vicaría de El Naipe con las Hermanitas de los Pobres de Maiquetía, el 18 de abril de 1977; “Nuestra Señora de La Medalla Milagrosa”, en Yagua, el 27 de enero de 1980; “La Sagrada Familia”, en la zona sur de Valencia, el 11 de septiembre de 1989; “Nuestra Señora de La Medalla Milagrosa” (hoy la Ascensión del Señor), en Agua Blanca, el 12 de marzo de 1990; también, en esa misma fecha se creó la de “San Antonio de Padua”, en Prebo; y “San José de Calasanz”, en la zona sur de Valencia,  el 26 de marzo de 1990.
    
     Después de una larga espera, el 12 de noviembre de 1974, la Diócesis recibió el rango de Arquidiócesis, otorgado por el Santo Padre Paulo VI. Así se convierte Mons. Henríquez en el primer Arzobispo de Valencia. Se le asignaron como Diócesis Sufragáneas la de Maracay y la de San Carlos. Esto es el signo visible de una Iglesia en expansión espiritual y pastoral. El acto de elevación de Diócesis a Arquidiócesis se efectuó el 2 de febrero de 1975. Con ello la Iglesia valentina comenzó un nuevo proceso de organización pastoral.

Logo de la Arquidiócesis de Valencia

     En 1978 la Arquidiócesis estrenó su primer Obispo Auxiliar; fue un sacerdote zuliano, Mons. José Joaquín Troconis Montiel, quien asumió el cargo de Auxiliar y Vicario General de la Arquidiócesis,  el 2 de febrero de ese año. Cuatro años después,  Mons. Henríquez solicitó otro Obispo Auxiliar, y fue nombrado un sacerdote carabobeño, Mons. Nelson Antonio Martínez Rust[4]. El 2 de enero de 1983 Mons. Henríquez creó la Vicaría Episcopal de Puerto Cabello, encomendada a la atención directa de su segundo Obispo Auxiliar Mons. Martínez Rust. La capacidad organizativa de Mons. Henríquez le permitió visitar pastoralmente toda la Arquidiócesis de Valencia.
Monseñor Nelson Martínez Rust, segundo Obispo Auxiliar de Valencia
  
     Con el primer Arzobispo de Valencia, Mons. Henríquez, comienza a crearse en la Arquidiócesis un clima de amor y respeto a la Teología incancelable sobre el Ministerio Sacerdotal o sobre la vida y formación de los futuros sacerdotes. Su profundidad y sabiduría, su vida y su Teología, la expresaba ya desde el inicio de su Episcopado, como Obispo Auxiliar de Caracas:

He procurado, pues, hurtar a mis tareas episcopales para dedicarme al estudio del sacerdocio y sus problemas; movido, no por el temor y la preocupación ante la crisis, el desconcierto y hasta la desbandada sacerdotal, sino por amor y fidelidad a ese inefable don que es nuestro sacerdocio, incancelablemente arraigado en nuestra vida[5].

      En sus Bodas de Oro Sacerdotales y de Plata Episcopales fueron publicadas algunas Homilías cargadas de esa misma Teología profunda, que expresaban su celo y desvelo por el Ministerio Sacerdotal. En otras palabras -como lo expresaba el Señor Cardenal José Alí Lebrún- no sólo nos convence que cree en las verdades que expone, sino que siente y vive estas verdades y ajusta su conducta y su palabra a ellas como algo existencial... (Las homilías) dejan en el alma un gran aprecio al sacerdocio, a las enseñanzas de la fe y a las virtudes cristianas y sacerdotales. Ha sabido componer sus discursos con piedad, con teológica solidez y resaltante belleza literaria[6].

      Una de las obras que realizó Mons. Henríquez fue el  Centro Vocacional Monseñor Salvador Montes de Oca”, destinado a los ejercicios espirituales del Clero y encuentros vocacionales para los futuros seminaristas.

      Fortaleció la formación y promoción del laicado valenciano, teniendo como prioridad la Catequesis de Adultos, ubicando el Secretariado Catequístico en una sede propia. En 1974, gracias a Mons. Henríquez, pudo reanudarse la publicación del Boletín Diocesano, “que es hoy día una verdadera cantera para el estudio de la vida de la Iglesia en Carabobo”, como lo expresó el II Arzobispo de Valencia, Mons. Urosa, en su ponencia de incorporación a la Academia de Historia del Estado Carabobo. Por el espíritu infatigable de Mons. Henríquez de estar siempre al día, el año 1985 convocó el Segundo Sínodo Arquidiocesano de Valencia.

    La primera Ordenación la realizó el 15 de agosto de 1973, recibiendo el Orden Sacerdotal el Diácono Jorge Salinas. El 30 de junio de 1974 recibió el Orden Sacerdotal el Diácono Paolo Borelli (Operario). El 24 de mayo de 1975 fue ordenado Sacerdote el Diácono Oscar Ignacio Vargas (Salesiano). En ese mismo año, el 9 de noviembre fue ordenado Sacerdote el Diácono Eduardo González Castillo. También, ese año, el 8 de diciembre recibió Ordenación Sacerdotal el Diácono Eduardo Álvarez Martínez. El 14 agosto 1976 se le confirió el Orden Sacerdotal al Diácono Reinaldo Del Prette Lissot (futuro Obispo).

     El total de ordenaciones en el pontificado de Mons. Henríquez fueron las siguientes: 1977: Esteban Armas, Jesús Chávez, Ricardo Guerra, Iván Mestre; 1980: Miguel Alfredo Jiménez Flores; 1981: William Guerra Marrero, Máximo Cristóbal de Jesús Rodríguez León; 1982: Pitter Antonio Fernández Molina; 1983: Roberto Rodolfo Sipol Hereschweriger, Oscar Alberto Martínez Ramírez, José Francisco Jiménez Rodríguez; 1984: Luis Alberto Parada Salcedo, Tulio Luis Ramírez Padilla, Jesús Guitián Escobar; 1985: Rudy Rajk Miscovich; 1986: Eduardo Bericoto Villegas, Noel Alberto Herrera, Moises W. Pérez Lugo, Napoleón Pérez Rivas (Operarios). Ramón Alfredo Oliveros, Salesiano, por manos de Mons. Enzo Ceccarelli; 1987: Víctor Raúl Urbina Bardales; 1988: Julio Ramón Rodríguez García, César Abelardo Bayone Pacheco; 1989: Pedro Américo De Freitas Ferreira, Oscar Alfonso Monzón Rodríguez y Arturo Luis Uzcátegui Serrano. Y un Diácono Permanente: Rafael Cury.

     El 17 de marzo de 1990, la Santa Sede publicó la aceptación de la renuncia que presentó a su Gobierno Episcopal el Señor Arzobispo Mons. Henríquez, al cumplir sus 75 años de edad. Falleció este insigne Obispo el 8 de agosto de 1991.

VI

     Al mismo tiempo de haberse publicado la aceptación de renuncia al Gobierno Eclesiástico del Excmo. Mons. Luis Eduardo Henríquez, se participó el nombramiento de su sustituto, concediéndonos la gracia de haber sido designado como máximo rector espiritual de esta Arquidiócesis al Excmo. Mons. Dr. Jorge Liberato Urosa Savino[7]. En su haber trae una larga experiencia como Obispo Auxiliar de Caracas, cargo para el cual fue elegido el día trece de julio del año 1982 y consagrado el día veintidós de septiembre del mismo año. Tomó Posesión Canónica de la Sede Valentina el día veinticinco de mayo del año  1990; al final de su Homilía, en la que desarrolló como tema central: “El Buen Pastor da la vida por sus ovejas”, manifestó en una plegaria a Nuestra Señora del Socorro, su Programa de Vida Pastoral:

Oh Virgen Santa, Señora Nuestra del Socorro: al comienzo de mis labores pastorales como Arzobispo de Valencia, pongo en tus manos bondadosas mi pontificado. Protégeme, socórreme con tu tierno amor, para que en todos mis actos, con los sacerdotes y religiosos de esta Iglesia, y con el pueblo fiel que el Señor me ha encomendado, glorifique a tu Hijo Jesucristo. Intercede ante nuestro Padre celestial para que sea Él siempre quien ‘dirija mis pasos’ (Lema Episcopal de S.E. Monseñor Dr. Luis Eduardo Henríquez Jiménez), a fin de que ‘construyendo la verdad en el amor’ (Lema Episcopal de S.E. el Cardenal José Alí Lebrún M.) pueda, como tu Divino Hijo y en unión con Él, que ‘no vino a ser servido sino a servir’ (Lema Episcopal de S.E. el Cardenal José Humberto Quintero) hacer de mi vida una oblación grata a Dios ‘para que el mundo viva’(Lema Episcopal de S.E. Monseñor Dr. Jorge L. Urosa Savino)” [8]. 

Monseñor Jorge Liberato Urosa Savino, sexto Obispo y segundo Arzobispo de Valencia


     Con esta oración de confianza en María Santísima, el segundo Arzobispo de Valencia comenzó su Pontificado valenciano. Creó el Departamento de Comunicaciones, el 20 de agosto de 1990; fue el comienzo de una nueva era ante las exigencias modernas de los Medios de Comunicación Social, y designó como Director al Pbro. Jesús Guitián (fallecido el 1 de junio de 1996). En su Episcopado da nuevo impulso al Boletín Oficial de la Arquidiócesis de Valencia PRESENCIA, creando la Carta Arquidiocesana con la finalidad de “mantener actualizados a los Sacerdotes, Religiosos (as) que trabajan en nuestra Arquidiócesis con relación a la Actividad Pastoral”[9]. Es comprensible la importancia que él da a los Medios de Comunicación como guía y pastor:

El reto de una vida cristiana auténtica y virtuosa en un mundo golpeado por el paganismo; el reto de la lucha contra la terrible crisis moral que afecta a Venezuela; el reto de anunciar a Jesucristo en una sociedad que pareciera prescindir de Él y de sus exigencias; el reto de servir a los pobres como lo haría Jesús. El reto de darle a esta Iglesia los sacerdotes, religiosos y religiosas que necesita hoy y para mañana”  [10].

   El 1 de marzo de 1991 creó la Parroquia “Nuestra Señora del Valle”, en Puerto Cabello. El 10 de noviembre, bendijo la Capilla “Nuestra Señora de La Milagrosa”, en la Urbanización La Pradera, en la Parroquia “Nuestra Señora del Carmen” en San Joaquín. El 1 de marzo de 1992 creó la Vicaría de “San José” de Los Naranjos como Cuasiparroquia. El 24 de junio creó la Parroquia “San Juan Bautista”, en el sector de Campo de Carabobo. El 26 de septiembre instaló la Comunidad de las Hermanas Marianitas en la Vicaría de San José, Los Naranjos. Al día siguiente bendijo y consagró el Altar de la Capilla de esa Vicaría. También bendijo la Capilla de la Comunidad “El Jengibre”, perteneciente a la misma Vicaría. En una ponencia que tuvo como tema “La Nueva  Evangelización y la Acción Pastoral en la Iglesia Carabobeña hoy y mañana”, expuesta el 9 de marzo de 1993, Mons. Urosa presentó el dinamismo de la Arquidiócesis en el poco tiempo que llevaba gobernándola: “No cabe duda de que la Iglesia en Carabobo tiene –y yo lo he manifestado repetidas veces– una gran vitalidad. Allí están nuestras 63 Parroquias y 2 Vicarías de religiosas; nuestros activos y dinámicos movimientos de apostolado seglar y nuestras asociaciones religiosas…[11]. El 3 de mayo del mismo año, inauguró la Capilla de la Santa Cruz, en Güigüe.

    Ya hemos dicho que Mons. Urosa, desde el comienzo de su Pontificado ha insistido en los Medios de Comunicación; como muestra de esto, está el apoyo que le ha brindado a la Planta Televisora Regional  NCTV Carabobo (Niños Cantores Televisión Valencia), Canal 36; siendo además el primero en dar testimonio de la importancia de la comunicación, a través del  programa denominado “Palabra de Vida”, que Su Excelencia presenta en el citado canal. El 22 de agosto de 1993, en jurisdicción de la Parroquia de Los Guayos, bendijo una Iglesia provisional en la Urbanización Paraparal, dedicada al Misterio de “La Presentación del Señor”. El 26 de septiembre del mismo año bendijo la Iglesia de “El Divino Redentor”, en el sector El Rincón, en Bejuma.
  
     Desde el mes de junio del año 1990 hasta el año 1993, el Señor Arzobispo inauguró y  bendijo las siguientes Capillas: “Sagrado Corazón de Jesús”, en La Isabelica; “Nuestra Señora de La Coromoto” en el Barrio La Lagunita, en Tocuyito; “El Divino Redentor”, en Altos de Reyes, Bejuma; la Iglesia de Los Caobos, dedicada a “Jesucristo Buen Pastor”; la Casa Parroquial de Chirgua, y la de San Miguel. También inauguró la Iglesia dedicada a “La Santa Cruz”, en Las Dos Bocas, perteneciente a la Vicaría de Los Naranjos.

     El 24 de diciembre de 1993, la Arquidiócesis estrena un nuevo Obispo Auxiliar: el Excmo. Mons. Reinaldo Del Prette Lissot[12]. Su Ordenación Episcopal se efectuó el 5 de febrero de 1994. El 21 de mayo del mismo año prosigue Mons. Urosa acrecentando la infraestructura pastoral de la Arquidiócesis, inaugurando la Iglesia de Trapichito de la Parroquia de San Juan Bosco; y el 3 de julio bendijo la Iglesia dedicada al “Divino Niño Jesús” en la zona de Aguas Calientes, elevando la misma  a Parroquia el 12 de noviembre del año siguiente, desmembrándola de la Parroquia de Mariara.

    Después de un proceso lento para estudiar la creación de una nueva Diócesis, el Señor Arzobispo por iniciativa propia y con el apoyo unánime de la Conferencia Episcopal de Venezolana (CEV) formuló la petición a la Santa Sede, prevaleciendo su preocupación e interés en atender mejor el servicio pastoral de su población y grey carabobeña, pues, el crecimiento vertiginoso de ella es abrumador. El 5 de julio de 1994, el Santo Padre Juan Pablo II decretó la creación de la nueva Diócesis de Puerto Cabello, desmembrada de la Arquidiócesis de Valencia. Más tarde, el 15 de octubre, se erigió canónicamente, y al mismo tiempo se celebró la Ordenación Episcopal de Monseñor Ramón Antonio Linares Sandoval, como primer Obispo de Puerto Cabello[13].

Catedral de Puerto Cabello (San José)
    
    El 11 de agosto de 1994 el Señor Arzobispo es designado Individuo de Número del Centro de Historia del Estado Carabobo, institución recientemente elevada a Academia. El 24 de septiembre de ese año bendijo la Capilla del “Sagrado Corazón de Jesús”, en Vigirima, Parroquia de Yagua. El 16 de octubre creó la Parroquia “San Pancracio”, en ámbito zonal de Las Agüitas, desmembrada de la Parroquia “San Antonio de Padua” en Los Guayos. El 22 de octubre, Mons. Reinaldo Del Prette, bendijo la Capilla “Nuestra Señora de La Coromoto”, en el sector Nueva Montalbán (INAVI) en la Parroquia Montalbán; también, el 20 de noviembre y en esa jurisdicción, bendijo el Sr. Arzobispo Mons. Jorge Urosa Savino la Casa del Nazareno, destinada a la atención del anciano. El 18 de diciembre bendijo la Capilla “Santa Luisa Marillac”, en el Barrio Aquiles Nazoa, de la Parroquia “Nuestra Señora del Carmen” de Valencia.
    
     En los primeros cinco años de plena dedicación en su servicio como Arzobispo de Valencia, logra incrementar la actividad pastoral en esta Arquidiócesis en diferentes facetas, reflejada en la construcción de Iglesias, Capillas, Casas Parroquiales, fundación de Parroquias y creación de nuevas áreas de atención a los fieles, a nivel parroquial y diocesano.
   
     El 29 de enero de 1995 consagró la Iglesia nueva de la Parroquia “San José de Calasanz”, ubicada en el Barrio Las Lomas. El 5 de febrero del mismo año consagró la Iglesia Parroquial de “San Antonio”, en Prebo, destinada además como sede de la Parroquia personal de los italianos y portugueses residentes en la circunscripción  de esta Arquidiócesis. El mes de octubre de ese año fundó una Casa Religiosa con las Hermanas Carmelitas, en la Parroquia Divino Niño Jesús, en Aguas Calientes, Mariara, cuyas religiosas tuvieron a su cargo,  en esa sede,  una Casa Hogar para niños huérfanos, y, el 9 de diciembre, consagró la Iglesia “Jesús de la Divina Misericordia”, en la Urbanización El Morro I, perteneciente a la Parroquia de San Diego. El 4 de febrero de 1996  bendijo la Iglesia dedicada a La Milagrosa y Sagrado Corazón de Jesús, ubicada en el caserío La India, Parroquia de San Pablo Ermitaño de Tocuyito. El 10 de marzo del citado año inauguró la Casa Parroquial de Nuestra Señora de La Coromoto. El 30 de agosto del mismo año decretó la nueva Parroquia María, Madre del Redentor, desmembrada de la Parroquia Santos Ángeles Custodios y San Isidro, en Floramarillo, y, el 1 de septiembre bendijo la Iglesia Santísimo Redentor, a cargo de los Padres Scalabrinianos. Finalizó ese año inaugurando el 22 de diciembre la Iglesia “Inmaculado Corazón de María”, en la localidad de El Charal, Parroquia Central Tacarigua.   
     
     Durante el año 1997, ejecutó lo siguiente: el 2 de marzo inauguró la Iglesia Santa Teresita del Niño Jesús, ubicada en el sector Nueva Valencia, Parroquia Nuestra Señora de Las Mercedes. El 22 de marzo bendijo la Capilla San Judas Tadeo, en el caserío Isla de La Culebra, jurisdicción de la Parroquia San Pancracio. El 14 de junio bendijo la Iglesia Jesús Resucitado, ubicada en el sector Los Naranjillos, Parroquia San Agustín de Guacara. El 2 de agosto bendijo la Iglesia San Vicente de Paúl, en la Parroquia “Nuestra Señora del Carmen” de Valencia.

     El 21 de octubre del citado año, en un Discurso en la Sesión Solemne de la Asamblea Legislativa del Estado Carabobo con motivo del Centenario de la muerte de Mons. Salvador Montes de Oca, en el marco de los 75 años de la creación de la Diócesis, resumió, con sus propias palabras, el crecimiento que ha tenido la Arquidiócesis bajo su dirección pastoral:

En estos siete años largos se ha podido fortalecer la vida de la comunidad cristiana y la presencia vivificante y transformadora de la Iglesia en Carabobo con una nueva Diócesis, la de Puerto Cabello, fundada por iniciativa mía, … Se han creado siete nuevas parroquias, todas ellas en zonas menos favorecidas por la fortuna; se creó y sigue funcionando con gran eficacia, el Programa ‘Comparte tu pan`, para llevar alimentos a la población más pobre del Estado, con 40 comedores para la población infantil; se han inaugurado y bendecido 35 nuevas Iglesias y Capillas, se han construido 14 casas parroquiales y se han restaurado completamente otras tres más. Todo ello habla de la actividad y la vitalidad de la Iglesia, es decir, de los fieles cristianos animados por sus sacerdotes… Hasta ahora se han fundado cuatro nuevas casas religiosas femeninas y se han integrado a nuestra labor pastoral tres nuevas comunidades sacerdotales: la Asociación Servi Trinitatis, la Fraternidad Misionera de María y la Congregación de Hijos de la Sagrada Familia[14].
    
      El 10 de octubre de 1997 decretó la nueva Parroquia Jesús, María y José, en territorio desmembrado de las Parroquias San Juan Bosco y San Juan María Vianney. El 2 de noviembre inauguró la Iglesia Cristo Resucitado, en el Cementerio Municipal de Valencia.
    
      Durante el año 1998 prosiguieron las inauguraciones de Iglesias. El 28 de marzo inauguró la Iglesia San Ignacio de Loyola, ubicada en el Barrio Bella Vista, sector II; el 25 de abril bendijo la Iglesia La Resurrección del Señor, en la Urbanización La Esmeralda, Parroquia de San Diego; el 26 de abril bendijo la Iglesia dedicada a Nuestra Señora de La Coromoto, en el sector La Entrada, en Naguanagua. El 21 de julio consagró la nueva Iglesia Parroquial El Espíritu Santo, en la Urbanización La Isabelica; el 26 de octubre inauguró la Iglesia Cristo Salvador en la Urbanización Libertador, en la Parroquia San Pablo Ermitaño; el 20 de diciembre bendijo la nueva Iglesia Santa Eduvigis, antes Nuestra Señora de la Luz, situada en Bárbula; y el mismo día bendijo la nueva Capilla de La Santísima Trinidad, ubicada en el Barrio del mismo nombre, en la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe.
    
Iglesia "La Ascensión del Señor" en La Esmeralda, San Diego


     El 20 de marzo de 1998 fue Consagrado como Obispo Auxiliar,  Mons. José Sótero Valero Ruz, gran impulsor de la Evangelización y de la Catequesis en esta  Arquidiócesis. Fue elegido Obispo de Guanare por Su Santidad Juan Pablo II, el 19 de marzo de 2001.
        
     El 12 de marzo de 1999, Mons. Urosa  comunicó en su homilía, con motivo de las Bodas de Oro del Pbro. Ángel Jiménez Sánchez, Operario Diocesano, en un  resumen maravilloso, el crecimiento que ha tenido la Arquidiócesis  de Valencia:

De esa Diócesis a la cual llegó el Padre Ángel Jiménez junto con sus compañeros, entre ellos el Padre Zaldívar en 1962, ahora han brotado tres diócesis nuevas: la Diócesis de San Carlos en Cojedes, la Diócesis de San Felipe en el Estado Yaracuy y la Diócesis de Puerto Cabello que es la más reciente… En aquella época todas esas actuales Diócesis tenían solamente 40 parroquias; hoy tienen más de 80; había probablemente 45 sacerdotes; hoy son más de 90. Había, por supuesto, un pequeño Seminario Menor; hoy tenemos ya el Teologado y también una sede nueva, y un laicado activo, un laicado formado, un laicado verdaderamente preparado que, gracias a Dios está llevando el mensaje del Evangelio a los diversos lugares en los cuales realizan su quehacer cotidiano”[15].

       El 28 de noviembre inauguró la Capilla San Andrés, en Noguera, jurisdicción Central Tacarigua. El día doce de diciembre consagró la nueva Iglesia La Ascensión del Señor, en la Urbanización Agua Blanca. 

      El año 2000 también fue un período fructífero en bendecir nuevas Iglesias: el 13 de febrero la Capilla “Nuestra Señora de Lourdes”, en el sector Algarrobal, perteneciente a la Parroquia “San Juan Bautista”; el 19 del mismo mes la nueva Iglesia de “San José” de Los Chorritos, Parroquia “Nuestra Señora de Las Mercedes”, y,  el 27 la Iglesia “La Sagrada Familia”, ubicada en el sector El Frío, Parroquia del Central Tacarigua; el 3 de marzo la restaurada Capilla de “San Emeterio”, en el Caserío Las Colonias, Parroquia “Nuestra Señora del Rosario”. El 8 de marzo decretó el Día del niño por nacer, a celebrarse el 25 de marzo de cada año. El 2 de abril bendijo la Iglesia “San Isidro Labrador”, en el sector El Cumbito, en la Vicaría de “San José” de Los Naranjos. 

      Hasta el mes de julio del 2001 se habían construido, inaugurado y bendecido o  consagrado 56 nuevas Iglesias y Capillas en todo el territorio de la Arquidiócesis, contando también las construidas antes de la creación de la Diócesis de Puerto Cabello en esa zona. Además, se restauraron o reconstruyeron casi completamente otras tres Iglesias o Capillas. Son hasta ahora 16 nuevas Casas Parroquiales, construidas durante el Episcopado del Señor Arzobispo  Mons. Urosa.

      Desde el año 1990 han venido a la Arquidiócesis las siguientes Congregaciones Religiosas o Institutos de Vida Consagrada: Los Hijos de la Sagrada Familia, la Asociación Servi Trinitatis, la Fraternidad Misionera de María, y las religiosas de la Caridad del Cardenal Sancha, las Hermanas Marianitas, y las Catequistas de Lourdes. Las Siervas de Jesús, además de su Casa del Colegio Betania, abrieron una nueva comunidad religiosa en el Seminario Nuestra Señora del Socorro.

     Para proveer a una mejor atención al clero, religiosos y fieles de la Arquidiócesis, el 2 de febrero de 2000, el Señor Arzobispo nombró dos Vicarios Episcopales. Son ellos los Presbíteros Roberto Sipols Hereschweriger y Tulio Ramírez Padilla, Párrocos de Ciudad Alianza y Naguanagua, respectivamente. Luego, 20 de abril de 2001, fueron nombrados Vicarios Generales, debido al traslado del Excmo. Mons. José Sótero Valero a Guanare, quien  tomó posesión de esa Diócesis el 28 de abril de 2001. Estos Vicarios Generales fueron designados como Capellanes de Su Santidad Juan Pablo II, el 3 de mayo del 2002.

     El Excmo. Mons. Jorge Urosa Savino, a pesar de la escasez sacerdotal, tiene una visión esperanzadora de atender todos los rincones de la Arquidiócesis de Valencia, poniendo todo su interés por construir una Iglesia más cercana y más actual a las necesidades del pueblo carabobeño. Toda su labor pastoral está marcada por el gran deseo de hacer presente a Jesucristo el Buen Pastor. Por eso, a continuación queremos resaltar algunos aspectos de su acción pastoral.

      En la Homilía pronunciada en la Santa Iglesia Catedral el día de su toma de posesión, el nuevo Arzobispo Mons. Urosa expresa su preocupación por la acción social y su afecto por los pobres. En ella dijo: “Con el Episcopado latinoamericano en Puebla y con Su Santidad Juan Pablo II en su reciente encíclica Sollicitudo rei socialis, manifiesto mi compromiso y extiendo al clero, religiosos y fieles de esta Iglesia Arquidiocesana de Valencia, la invitación a concretar nuestra opción, nuestro amor preferencial a los pobres”.  Pues bien, al ver la terrible situación por la que estaban pasando gran cantidad de carabobeños, al poco tiempo de estar en Valencia, con el apoyo de sacerdotes y laicos comprometidos de la Arquidiócesis, lanzó un programa especial de atención alimenticia a los sectores menos favorecidos, que se llamó, por sugerencia de Don Felipe Quintero, Comparte tu pan. Bajo los auspicios de Cáritas de Valencia, el programa se inició el 8 de diciembre de 1990, y comprende dos metas: la fundación y coordinación de comedores populares para los niños más pobres de las diferentes parroquias, y, la distribución de bolsas de comidas a familias muy necesitadas, escogidas por los párrocos. El programa ha sido dirigido desde entonces por el Lc. Leopoldo Fadul, distribuyendo en 10 y medio años,  más de 441.719 bolsas de comida,  y sostiene y favorece 34 comedores para niños en todo el territorio de la Arquidiócesis.

     De igual manera, la acción social se ha realizado con el impulso de Cáritas de Valencia mediante el programa de supervivencia infantil, los programas de cursos realizados con el apoyo de Invecapi para la juventud desocupada en orden a la formación para el trabajo, y la celebración de las Semanas Sociales.

      El Señor Arzobispo Mons. Urosa ha destinó mucho de su tiempo y energías a la principal labor de la Iglesia: la predicación de la Palabra de Dios, mediante las tareas de la Evangelización y de la Catequesis. Para ello dio sostenido e incondicional apoyo a Mons. José Sótero Valero Ruz, quien era el Director del Secretariado de Catequesis, Secretaría que luego se convirtió en el Departamento de Evangelización y Catequesis. Con el apoyo de esa infraestructura acertadamente organizada y dirigida por Mons. Valero, se dio inicio a una tarea de formación de evangelizadores, los cuales, repartidos en las diversas parroquias y bajo la dirección de sus respectivos párrocos, realizaron las Misiones de Evangelización organizadas por el Señor Arzobispo con motivo de los 70 años de la creación de la Diócesis de Valencia, entre los años 1991 y 1992, y luego participaron en la preparación y organización de  la  segunda visita del Papa Juan Pablo II a Venezuela el año 1996.

      Durante estos años se ha mantenido y acrecentado fuertemente el trabajo catequético en las escuelas públicas y privadas, a través del Programa Educación Religiosa Escolar (ERE), mediante el convenio suscrito en 1991 por la Arquidiócesis con el Gobierno de Carabobo, y el convenio suscrito entre la República de Venezuela y la Conferencia Episcopal Venezolana,  en octubre de 1992. Para su trabajo personal de testigo de la fe, el Señor Arzobispo produjo, desde febrero de 1993, un programa televisivo en NCTV, llamado Palabra de Vida, que, con una breve interrupción por motivos de salud durante el año 1998, es transmitió todos los domingos. Asimismo, se preocupó por escribir homilías sumamente importantes, las cuales, además de ser reseñadas generosamente por la prensa local han sido compiladas en una obra, en dos volúmenes, llamada Jesucristo, Camino, Verdad y Vida, publicada el año 1993, junto con otras Homilías, artículos y conferencias escritos con anterioridad a su llegada a Valencia. Consideramos nuestro deber destacar su clásico Discurso intitulado “La Valencia de mis sueños”, pronunciado en el Teatro Municipal valentino, el 25 de marzo de 1995, con motivo del cuatrocientos cuarenta aniversario de la ciudad de Valencia.  Está pendiente la publicación de sus Homilías desde el mes de agosto de 1992.

    Esta tarea evangelizadora, de proclamación y de enseñanza de la Palabra de Dios, la ha realizado el Señor Arzobispo en todas las Parroquias de la Arquidiócesis, que visita continuamente, no sólo en ocasión de las Fiestas Patronales y para la administración de las Confirmaciones. De esta manera está en contacto permanente y frecuente con los Sacerdotes de la Arquidiócesis, con la situación de cada comunidad.

     Si el tercer Obispo Mons. Gregorio Adam resume el ideal y el sueño de sus antecesores de construir un gran Seminario, Mons. Luis Eduardo Henríquez resume el perfil del ideal del Sacerdote de Cristo. Ambos ideales convergerán con el sexto Obispo y segundo Arzobispo de Valencia Mons. Dr. Jorge Liberato Urosa Savino. Fue Rector del Seminario San José de El Hatillo, y luego del Seminario Interdiocesano  Santa Rosa de Lima de Caracas. Esta vasta experiencia la manifiesta en una serie de artículos sobre el tema Sacerdocio, Seminario y Vocaciones, donde su inteligencia ilumina la actualidad del tema trascendental en la vida de la Iglesia[16]. En su Homilía en la Misa Solemne de Toma de Posesión Canónica, el 25 de mayo de 1990, expresó su interés por el tema “y a todos los Seminaristas, mi especial predilección y estímulo”.

       En su primera Misa Crismal, Jueves Santo, realizada el 28 de marzo de 1991, Enviado a Anunciar la Buena Nueva, invitó a reflexionar por la urgencia de orar, fomentar, promocionar y desarrollar las vocaciones, debido al crecimiento vertiginoso de la población en Carabobo. Esto lo lleva a proyectar claramente, en su Exhortación Pastoral con ocasión de la XXVI Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones Sacerdotales y Religiosas, el  14 de abril, algunas líneas de acción en la Arquidiócesis o intensificar las ya existentes: 1- La inclusión de una intención por las vocaciones en todas las oraciones de los fieles en la celebración de la Santa Eucaristía; 2- La realización de la Hora Santa Sacerdotal semanal por las vocaciones; 3- El rezo del Santo Rosario por las vocaciones; 4- La fundación -donde aún no exista- de la Cruzada Orante, asociación de fieles que tiene como finalidad orar por el fomento de las vocaciones sacerdotales y religiosas; 5- Reuniones con los catequistas para leer y comentar con ellos el mensaje del Santo Padre Juan Pablo II; 6- Celebración de foros, reuniones y convivencias con los jóvenes sobre el tema vocacional; 7- Constitución de equipos de pastoral vocacional en las parroquias, escuelas y colegios católicos. De aquí se va fraguando nuevamente el sueño de un gran Seminario hecho realidad; dice el Señor Arzobispo:

Durante las últimas décadas el Seminario funcionó en la querida casona de La Pastora. Pero el desarrollo de nuestra Iglesia Arquidiocesana la fue haciendo insuficiente y,  por ello, en 1992, expresé la urgente necesidad de proveer con una nueva casa a la formación de los jóvenes que, llenos de ilusión, quieren consagrarse al servicio de Dios y a la salvación del mundo, como sacerdotes de Jesucristo. Consultas y sondeos al Clero y a los Obispos Auxiliares Martínez y Del Prette, fueron perfilando mejor la idea. La generosidad de las familias González Giménez, Scarano y González Henríquez, que donaron los terrenos que integran esta hermosa propiedad, hicieron más cercano el sueño hecho realidad en esta primera etapa de la nueva sede del Seminario Arquidiocesano ´Nuestra Señora del Socorro de Valencia’[17].

      La primera piedra se colocó el 2 de marzo de 1996 y se comenzó a construir el Seminario en el mes de mayo de 1997; un año después, el 10 de octubre se inauguró la primera etapa. El 17 de julio de 1999, se concluyó la segunda etapa, consagrándose la Capilla del Seminario. Esta realidad que al principio fue un sueño, se convirtió -así lo expresa el Señor Arzobispo- en “un canto de esperanza y afirmación de la vitalidad de los católicos de Carabobo, que con un solo corazón han expresado aquí su fe viva en Cristo, en la Iglesia y en el Sacerdocio[18]. Como acontecimiento importante en el crecimiento del Seminario Arquidiocesano, el 30 de septiembre de 1996 se creó la Escuela de Teología[19]. El 17 de julio de 2005 en la Sagrada Congregación para la Educación Católica, en Roma, se firma el Decreto y Acta de Afiliación de los estudios teologicos a la Facultad de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, Colombia.

Interior de la nueva sede del Seminario de Valencia

    El total de ordenaciones sacerdotales realizadas en el pontificado de Mons. Urosa fueron las siguientes: 1991: José Gregorio Yoris Ramírez, Arturo Kannee Aveledo, Carlos Federico León Morillo y Livio José Ledezma Santander Padres Escolapios; 1992: Ricardo Antonio Lozada Acosta, Carlos Torreiro Pan, Henry Miguel Kristen y Germán Agustín Salazar Lira, ambos de los Padres Paúles; 1993: Wolfgang Antonio González Juárez, Moisés de Jesús Higuera, Wilfredo Pérez Molina, Luis Pinto Plascencia, Kafka Pirela Soto, Ignacio Antonio Espinoza (Por Mons. Ignacio Velasco) y William Machado (Por Mons. Alfredo Rodríguez), ambos los Padres Salesianos; 1994: Oscar Alexis Corona Hernández; 1995: José Albero Cantanho, Joel de Jesús Núñez Flautes, Luis Ernesto Padrón Parra, Luis Manuel Díaz Páez y Alberto Arvelo Márquez Quintero; 1996: Carlos Eduardo Romero Álamo, Frank González, de los Padres Salesianos (Por Mons. José Ángel Divassón), José Luis Rea y Julio Daniel Mujica Villalobos, (Ambos de los Hijos de la Sagrada Familia Jesús, María y José); 1997: Jonhny Olimpo Monzón Rodríguez, Miguel Ángel Pirela Soto, Jhonny José Soto Silva y Francisco Díaz Juárez, de la Fraternidad Misionera de María; 1998: Ignacio Humberto Moreno Montiel; 1999: Máximo Antonio Tovar Flores; 2000: Antonio Luis Arocha Mendoza; 2001: Alber Junior Pacheco, de los Padres Salesianos; y Luis Ignacio Ilija Perdomo, de los Padres Operarios Diocesanos; 2002: Víctor Leonard Flores Rojas, Alfredo Raúl Fermín Vivas y Gerardino Barrachini González; 2003: Alex Guillermo González Graterol, José Gregorio Ilija Turkalj, José Luis Nunes Gomes y Félix Amador Rizo; 2004: Miguel Ángel Romero Partidas y Mario de Jesús Rivas; 2005: Luis Fernando Briceño García y José Ramón Páez Hidalgo.

    El 19 de septiembre de 2005 es nombrado Arzobispo de Caracas, el Excmo. Mons. Urosa, dejando un trabajo apostólico activo en la Iglesia diocesana valenciana.

VII

Monseñor Reinaldo Del Prette Lissot, séptimo Obispo y tercer Arzobispo de Valencia


      El Pontificado del Excmo. Mons. Reinaldo De Prette Lissot se inicia con su nombramiento como “Administrador Apostólico” de la Arquidiócesis de Valencia, el 10 de octubre de 2005. Siendo Obispo de la Diócesis de Maracay, tenía que llevar la carga pastoral de su Iglesia de origen, hasta su elección como su III Arzobispo, el 10 de abril de 2007. Toma posesión canónica el 16 de junio del mismo año. Se encuentra con una Iglesia en crecimiento de fieles comprometidos en las comunidades parroquiales. Sin embargo, la población carabobeña ha sufrido un vertiginoso aumento de emigraciones y muchos creyentes mantienen una fe débil y superficial.

   Ya lo decía el Primer Arzobispo, el Excmo. Mons. Luis Eduardo Henríquez: “El pueblo venezolano, en general, es creyente, más con honrosas excepciones; es tradicional, pero superficialmente creyente; con cierta frecuencia muestra un divorcio entre la vida y su profesión de fe. De esta raíz de fe y de inconsecuencia brota la fuerza y la debilidad de la Iglesia en Venezuela[20]. También es la debilidad de la Iglesia carabobeña, a pesar del dinamismo apostólico de nuestros obispos, la tarea de la evangelización es urgente en la Arquidiócesis. El Arzobispo Mons. Del Prette en su homilía de la toma de posesión elevaba esta suplica al Señor:

Sé, Señor, que recibo una Iglesia en crecimiento, donde muchas de las familias carabobeñas han sabido transmitir a lo largo de los siglos la fe cristiana inspirada en los valores y principios del Evangelio. Conozco también mi responsabilidad como Pastor; recientemente el Santo Padre Benedicto XVI nos ha recordado a todos los Obispos nuestro compromiso, cuando, dirigiéndose a los Obispos brasileños antes de la inauguración de la Quinta Conferencia del Episcopado Latinoamericano en Aparecida, decía: “Nosotros los Obispos somos convocados para manifestar la verdad central de nuestra fe…que la verdadera vía de la salvación consiste en conformar nuestra voluntad a la voluntad de Dios… que como maestros de la fe tenemos que recordarle siempre a la gente lo que el apóstol de los gentiles escribía, que nuestro Salvador “quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la Verdad” (1 Tim. 2, 4-6) … Esta es la finalidad y no otra, la finalidad de la Iglesia, la salvación de las almas una a una”. De esta manera nuestro Ministerio Episcopal nos impele al discernimiento de la voluntad salvífica, en la búsqueda de una pastoral que eduque al Pueblo de Dios a reconocer y a acoger los valores trascendentes en la fidelidad al Señor y al Evangelio.

    El Arzobispo Del Prette es consciente que la finalidad de la Iglesia en el mundo es presentar la persona de Jesucristo como camino de salvación. Las estructuras de la Iglesia, como medio de santificación, están en un segundo plano. Por eso, hay que volver al Evangelio y centrar el anuncio de la salvación en la Palabra de Dios. Los Sacerdotes son los primeros que están “convocados para manifestar la verdad central de nuestra fe”. El carisma del Arzobispo, expresado en su lema episcopal, Servite Domino in laetitia, puede contagiar a todos los fieles a vivir una nueva renovación de la fe. El 27 de septiembre de 2007, recibe el Doctorado Honoris Causa por la ilustre Universidad de Carabobo.  

   Al llegar el Arzobispo Del Prette a la Arquidiócesis se encuentra con un florecimiento de vocaciones en el Seminario Arqudiocesano “Nuestra Señora del Socorro” de Valencia; sin embargo, sigue siendo pocas en comparación con el aumento de la población, que necesita urgentemente ser atendida por un pastor. De ahí que inicia su pontificado creando las siguientes parroquias: El 7 de agosto de 2006, “La Presentación del Señor”; el 4 de octubre de 2007, “San José Obrero”; el 15 de septiembre de 2009, “Santísimo Redentor”; el 11 de noviembre de 2010, “San Juan Apóstol”;  y el 1 de diciembre del mismo año, “La Inmaculada”.      

     Para conocer  mejor la realidad arquidiocesana, que componen nuestras comunidades parroquiales, a principio de 2008, el Arzobispo ha emprendido las visitas pastorales, de jueves a domingo, en cada comunidad parroquial. Estas visitas tienen como objetivo tener mayor contacto con todos los fieles cristianos, especialmente quienes pertenecen a los grupos o movimientos apostólicos. El Arzobispo se convierte así en el primer animador de sus colaboradores más cercanos e inmediatos que son los Sacerdotes, Religiosos o Religiosas. Esta animación hace que se mantenga una comunión más estrecha con su presbiterio, y esto conlleva a buscar un concenso en la planificación pastoral.

    Aunque no se tiene un “proyecto pastoral Arquidiocesano”, plasmado orgánicamente, la Arquidiócesis de Valencia cuenta con un dinamismo apostólico a través de los Departamentos de Pastoral: Catequesis y Biblia, Juvenil, Familia y Vocacional, Comunicación Social y Cáritas, Ministerios laicales y Diaconado Permanente, Evangelización y Misión. El interés por la “Misión Continental” va marcando las pautas en las actividades de la evangelización y formación de los laicos. A la luz de las enseñanzas de Aparecida y del Concilio Plenario de Venezuela, cada director de estos departamentos ha renovado las líneas pastorales con el impulso dada por el nuevo Arzobispo.

    La “Misión Continental” es el eje transversal de todas las actividades pastorales. Es una nueva forma de evangelizar. Por eso, el Arzobispo ha creado el Departamento de “Evangelización y Misión” para cumplir con la misión permanente de la Iglesia. Sabemos que es una tarea prioritaria en la vida pastoral de las comunidades parroquiales. Pero esto requiere tiempo, dedicación y preparación en la formación de los nuevos agentes evangelizadores, pues se busca crear conciencia misionera en la vida eclesial. 

     Cada parroquia, según su realidad y necesidad social, procura organizar las comunidades eclesiales.  El Arzobispo Del Prette ha insistido reiteradamente en los cambios que tienen que darse en la pastoral diocesana valenciana, así lo resumía en una entrevista dada al diario Notitarde, el domingo 11 de noviembre de 2012, por motivo de las fiestas patronales de la Arquidiócesis, señalaba:      

La Iglesia tiene que darse al pueblo, la Palabra de Dios debe llegar al pueblo y el cristiano católico debe orientar su vida por la Palabra de Dios. Se deben descentralizar las parroquias y que los catequistas y los agentes de pastoral deben llevar la Palabra de Dios a las comunidades”…Para cambiar lo primero es la conversión, la Iglesia incluso institucional se tiene que convertir, tiene que cambiar, no puede seguir amarrada a una cantidad de cosas que no van ni vienen en lo que es la Iglesia de Jesucristo (...) pero ¿cómo nos vamos a convertir si no leemos la Palabra de Dios, si no oramos con la Palabra?” … Necesitamos que los cristianos católicos nos hagamos sentir en la Iglesia, la vida cristiana exige que en cualquier sitio donde estemos demos testimonio como discípulos de Cristo. No puede haber un cambio de sociedad si no se traduce la fe en vida” (…).

    Esta renovada visión pastoral requiere una nueva experiencia de Dios desde la Palabra de Dios. Este llamado a todos los cristianos (sacerdotes, religiosos y seglares) significa volver a poner en el centro de nuestra fe la persona de Jesucristo y no la Iglesia; es decir, no quedarnos en las estructuras y organización de la misma que son pasajeras, sino en Aquel que es el mismo Ayer, Hoy y Siempre. Sin una conversión verdadera en la fe, seguiremos añorando un pasado estéril y no damos pasos en la Iglesia a los nuevos retos que tenemos que afrontar.

   Con la celebración del primer centenario de la Coronación canónica de la Venerada Imagen de “Nuestra Señora del Socorro” de Valencia, el 13 de noviembre de 2010, la Iglesia diocesana se encamina a cimentar su verdadera devoción a la Madre de Dios bajo aquella preciosa advocación en una sólida historia de la imagen en las mismas raíces del pueblo humilde y sencillo. La imagen es conocida y debe darse a conocer a los niños, a los jóvenes y a todo el pueblo de Dios. Ella pertenece a la gente. Por eso, el obsequio de la “Rosa de Oro” del Santo Padre Benedicto XVI representa el mejor regalo de fe de esta Iglesia mariana.

   La publicación del libro “Yo soy el Socorro de Valencia”, auspiciado por el Banco BOD, recoge la mejor expresión de fe a la Madre de Jesús. Hay un crecimiento del amor y devoción a la Madre del Socorro, gracias a la visión pastoral del Arzobispo Mons. Del Prette. No hay que esperar los 13 de noviembre para ser dovotos del Socorro, sino saber que su imagen milagrosa sigue estando en esta Iglesia, en cada corazón a quienes invocan su auxilio permanente.

    En el Seminario de Valencia que lleva el nombre de Aquella advocación mariana, se consolida la formación integral de los futuros sacerdotes. Sin embargo, no podemos dejar de orar e invitar a jóvenes valiosos para la opción ministerial. Se necesita un plan vocacional más agresivo en todas las parroquias. Los primeros promotores son los sacerdotes, quienes con su ejemplo y alegría ministerial pueden despertar el llamado a muchos jóvenes inquietos y ansiosos para seguir a Jesucristo.

   Sin embargo, Dios nos ha bendecido con muchas ordenaciones en el pontificado de Mons. Del Prette, y son las siguientes: Rubén Darío Esis Flores, Víctor Alexander Colina (Escolapio), Williams Tomás Costa Figuera (Escolapio), Marco Antonio González, Benedictino (De manos de Mons. Gustavo García Naranjo); Lucas Armando Dionisio Gaspar, Alexis José Tovar Flores, José Emilio Teixeira, Jhonny Wladimir Rivas Quintero (Maristas), Willilardo Ramón Álvarez Hernández, Francisco Javier Sánchez Pandare, Andry Alberto Álvarez Hernández, Manuel Alejandro García Álvarez, Álvaro José García González, Cristian Manuel Guerrero Sánchez, José Ricardo Vivas Ramírez, Elking Vianney Rincón, Iber Orlando Pío Aguilar Aguilar, Gilberto Marrero Carrillo (Maristas), José Manuel de Jesús Ferreira (Padres Dehonianos), Ángel Antonio Volcán Lara (Padres Dehonianos), José Gregorio González Benítez (Padres Dehonianos), Alexis Rafael Medina Medina, Luis Alejandro Suárez Ojeda (Padres Paúles), Wilmer Alexander Moyetones Hernández (Padres Operarios Diocesanos), Fabián Eduardo Padilla Hoyos (Padres Salesianos), Ángel Teobaldo Pacheco Escalona, Aníbal Saúl Ochoa Castro, Rodolfo Armando Verastegui Tovar, Darwin Javier Vásquez Morales, Salesiano (Por Mons. Tulio Luis Ramírez Padilla); Warner Gregorio Colmenares Marquéz, Edwing Ernesto Jiménes Vizcaya, Juan Antonio Rodríguez Pinto y Javier Alexander Rodríguez Hernández.

    Sabemos que los nuevos sacerdotes salidos del Seminario son hombres de Dios entregados a la misión de la Iglesia. Y aquellos que llevan sus años en el ministerio, que también salieron del Seminario, son sacerdotes ejemplares en el servicio diocesano. En esta fraternidad sacerdotal se llevaron a acabo dos eventos eclesiales a nivel nacional en el 2012, el “Encuentro Nacional de Jóvenes, ENAJÓ”, y el “IV Congreso Nacional Misionero, CONAMI”. Asimismo, el Papa Benedicto XVI tuvo a bien, nombrar del clero valenciano, a Mons. Tulio Ramírez, como Obispo Auxiliar de Caracas. 


     La Iglesia de Valencia sigue avanzando, en la promoción humana, la caridad cristiana y la opción por los más pobres. Las parroquias son cada vez más centros de acogida. Pidamos a la Santísima Virgen María, la Madre de Socoro, bendiga el ministerio episcopal del Arzobispo Del Prette. 
De izquierda a derecha: Mons. Nelson Martínez Rust, Mons. Reinaldo del Prette Lissto, Mons. Jorge Urosa Savino.


[1] El Palio es una insignia litúrgica, símbolo de la autoridad Arzobispal, y consiste en una especie de banda circular de lana blanca, de unos seis centímetros de ancho, que se coloca sobre los hombros , y de la que penden por la parte del pecho y la espalda dos pequeñas bandas de la misma tela, cuyas puntas son de seda negra rígida. El Palio está adornado de seis cruces bordadas en seda negra. Esta insignia la llevan el Papa y los Arzobispos metropolitanos  en las funciones litúrgicas. (Cf. ADSUM. Órgano Oficial del Arzobispado de Caracas. Febrero-octubre, 1982. Año 1977. N° 333. Págs. 93-96).
[2] Mons. Luis Eduardo Henríquez, La Iglesia en Venezuela”, Presencia  VOL XXXVIII, mayo-junio, 1975, nº 243, pág.222.

[3] Carta Circular del Arzobispo. PRESENCIA.  Boletín Oficial de la Arquidiócesis de Valencia - Venezuela. Volumen XLI. Enero- febrero.  Año 1978. N° 259. Pág. 79.
[4]  Nació en Puerto Cabello el día 10- 06-1944; hijo de José Martínez Matos y de Carmen Rust de Martínez.
[5] HENRÍQUEZ JIMÉNEZ, Monseñor Dr. Luis Eduardo. EL MINISTERIO SACERDOTAL. Ediciones Paulinas. 1971. Págs. 7-8.
[6] SEMILLAS DE ETERNIDAD. Bodas de Oro Sacerdotales y de Plata Episcopales de Monseñor Luis Eduardo Henríquez Jiménez. Primer Arzobispo de Valencia. Edición Homenaje del Congreso de la República. Caracas, Venezuela, 1987. 
[7]  Veáse Anexos.
[8] UROSA SAVINO, Monseñor Dr. Jorge Liberato. HOMILÍA “EL BUEN PASTOR DA LA VIDA POR SUS OVEJAS”.  PRESENCIA.  Boletín Oficial de la Arquidiócesis de Valencia - Venezuela. Volumen LII.  Año 1990. N° 332. Pág. 468.
[9] Acerca de la  CARTA ARQUIDIOCESANA. PRESENCIA. Volumen LII. N°  335. Pág. 769.
[10] ¡JESUCRISTO EL SEÑOR!  Ibíd.  Pág. 756.
[11] LA IGLESIA EN CARABOBO HOY Y MAÑANA. PRESENCIA. Volumen LVI. Año 1993. N° 347. Pág. 90.
[12]  Nació en Valencia el día 17-02-1952.  Fue  ordenado Sacerdote el día 14-08-1976 por su Excia. Mons. Dr. Luis Eduardo Henríquez. El día 24-04-1997, el Santo Padre Juan Pablo II lo designó Obispo Coadjutor de la Diócesis de Maracay. Tomó posesión el día siete de junio del mismo año en la Santa Iglesia Catedral de Maracay.
[13] Véase anexos.
[14] Discurso SALVADOR MONTES DE OCA, MÁRTIR DE LA LIBERTAD. La Iglesia en Carabobo crece. PRESENCIA. Volumen LX. Año 1997. N° 373. Págs. 430-431.
[15] OPERARIO EJEMPLAR. HOMILÍA EN LAS BODAS DE ORO SACERDOTALES DEL PBRO. ÁNGEL JIMÉNEZ SÁNCHEZ.  PRESENCIA. Volumen LXII. Año 1999. N° 381.  Pág. 357.
[16] UROSA SAVINO, Monseñor Dr. Jorge Liberato. Jesucristo: Camino, Verdad y Vida. Ediciones del Gobierno de Carabobo. Valencia, Venezuela. 1993. Tomo I. Capítulo 7.
[17] Discurso en la  inauguración  y bendición  de la Nueva sede del Seminario Mayor Arquidiócesano  “Nuestra Señora del Socorro”, 10 de octubre de 1998. Presencia. Boletín Oficial de la Arquidiócesis de Valencia – Venezuela. Volumen LXI. Año 1998. N° 378. Pág. 621.
[18] HOMILÍA EN LA MISA DE INAUGURACIÓN Y DEDICACIÓN DE LA IGLESIA DE LA NUEVA SEDE DEL SEMINARIO ARQUIDIOCESANO “NUESTRA SEÑORA DEL SOCORRO”. PRESENCIA. 1999. N° 381. Pág. 339.
[19]  Decreto por el cual  se  crea la Ecuela de Teología.
[20] Mons. Henríquez,  “La Iglesia en Venezuela”, en Presencia  Vol  XXXVIII, mayo-junio, 1975, nº 243, p. 219.

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